Iglesia CMI EL Camino
Bienvenidos a nuestra Iglesia
La obra CMI se extiende por todo el mundo, contando con iglesias colaboradoras en
todos los continentes.
Particularmente, la misión en Argentina está conformada por cinco iglesias:
- Iglesia de Buenos Aires, Capital Federal.
- Primera Iglesia de Córdoba, Córdoba Capital.
- Segunda Iglesia de Córdoba, Córdoba Capital.
- Iglesia de Santa Fe, Santa Fe Capital.
- Iglesia de San Justo, Provincia de Buenos Aires.
Asimismo, la obra argentina mantiene una estrecha relación con las obras de
Latinoamérica, Corea del Sur, Estados Unidos y Alemania.
Culto Dominical Live Stream
Cada Domingo de 10:30 am a 11:30 am
Nuestros Servicios
Nuestros servicios locales en CABA:
Domingos Culto Dominical 10:30 am
Viernes Reunión de oración: 20:30 pm
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“
Harry Larrson
Outreach Ministries Leader
Our goal is to reach the victims in our community who are under oppression from people, addiction, or systemic systems. We work every day to help people build better lives.
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ALL ABOUT JESUS
What We Believe
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Jesus Is Lord
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God Is Love
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The Spirit Empowers
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Aaron & Julia Green
Senior Pastors of Church
La Iglesia
Historia de la Iglesia CMI en Argentina
¿Cómo expresar la historia de nuestra iglesia sin recordar la guía perfecta de nuestro
Señor y su protección sin igual? Él ha conducido todo nuestro camino con su mano tierna y su
maravilloso poder. Él ha acompañado con su presencia cada uno de los pasos que hemos
dado.
Fue así como cinco familias de misioneros coreanos llegaron a Argentina el 21 de enero
de 1984. Su propósito era establecer una iglesia orientada a la predicación a los universitarios.
Al principio, no existía un espacio físico exclusivamente dedicado como iglesia. Se
reunían en la humilde y estrecha casa donde vivían las cinco familias para hacer cultos y orar.
Durante un año, el mensaje del culto dominical era preparado por uno de los misioneros en
coreano ya que habían inmigrado sin conocimientos suficientes del idioma castellano. Por tal
motivo, la evangelización les resultaba sumamente costosa. Cada día, luego de trabajar, se
reunían para estudiar español y orar para que algún día pudiesen alcanzar siquiera a un alma
con la salvación de Jesús.
La diferencia cultural era también un gran obstáculo a vencer. Por aquel entonces, en un
mundo que recién comenzaba a dar sus primeros pasos en materia de globalización, no era
frecuente encontrar una persona con rasgos orientales en la sociedad argentina. Existía un
enorme orgullo racial que despreciaba todo lo que proviniese del extranjero. Las costumbres,
la comida, la forma de vestir, etc. eran muy distintas a las que habían estado acostumbrados
los misioneros coreanos.
Por su parte, más del 90% de los argentinos profesaba la fe cristiana católica y se
consideraba secta a cualquier otro movimiento religioso. En particular, la mirada hacia la
iglesia evangélica estaba llena de prejuicios y rechazos por su mala fama. Todos estos
obstáculos, hicieron que por varios años no hubiera participantes fieles en la iglesia. Si bien
los misioneros llegaron a reunir el dinero para alquilar un espacio físico en Capital Federal y,
más tarde, adquirieron un edificio antiguo, no había hermanos fieles que asistieran con
regularidad. Por aquel entonces, el espíritu fatalista había llenado el corazón de los misioneros
que se planteaban los paupérrimos resultados de entregar sus energías, juventud y vidas a una
misión sin frutos. Pero Dios les dio una promesa en base a la palabra de Génesis:
“Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar.
Y le dijo: Así será tu descendencia” (Gn 15:5).
En base a esta promesa, los misioneros recobraron fuerzas y perseveraron en el ministerio
con la mirada puesta en la descendencia espiritual prometida. Al poco tiempo, Dios comenzó
a enviar hermanos que se convirtieron en antepasados de fe en la obra de Buenos Aires. Así
fueron siendo establecidos líderes y colaboradores que acompañaban a los misioneros en la
obra, predicando y compartiendo el evangelio.
Animados por la obra de los primeros misioneros, más tarde, llegaron más misioneros
para enriquecer la iglesia y el ministerio se extendió hacia el interior del país. Hoy contamos
con dos iglesias en Córdoba Capital, una obra en San Justo y una obra en Santa Fe además de
la iglesia en Capital Federal.
Actualmente, en Buenos Aires participan unos 200 miembros distribuidos en 13 grupos
celulares con líderes formados en la iglesia. Asimismo, existen 11 diáconos concentrados en
el servicio de la iglesia divididos en diferentes departamentos en los que los hermanos que lo
deseen pueden participar y colaborar conforme a sus dones. Asimismo, en la iglesia funciona
una escuela dominical para los niños con tres niveles de enseñanza, conducidos por maestros
formados también entre los hermanos.
Jesús dijo:
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda
solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Jn 12:24).
¡Gloria a Dios que, por su inmensa fidelidad y su incontenible amor, ha ido cumpliendo
sus promesas! Hoy el Señor hace brillar las estrellas en lo que alguna vez pareció una noche
oscura y estéril. Hoy, aquella semilla que cayó en la tierra, ha comenzado a crecer y a dar
frutos para la gloria del Señor.
Dios permita que la obra en la tierra que fue sembrada con lágrimas, continúe dando
frutos que llenen de regocijo y esperanza, para su gloria. Dios conceda que el evangelio de la
salvación de nuestro Señor Jesús siga extendiéndose en nuestra tierra en el poder del Espíritu
Santo y nos use como bendición para llevar este evangelio más allá de nuestras fronteras,
hacia todas las naciones.





